Estábamos listos ya para partir rumbo al parque O’higgins, era un día especial ya que se celebraban las glorias del ejercito (cosa que algunos jóvenes, le dan cero importancia). Íbamos yo, mis hermanas, mi cuñado y mis dos sobrinos, los cuales estaban muy expectantes a lo que podía suceder ya que era primera vez que estaban ahí, sintiendo todo lo que rodea a esta ceremonia. Después de un tiempo de espera luego de pasar por la elipse del parque O’higgins se iban acercando desde lejos un grupo gigante de huasos chilenos en una carretilla con su propia banda que iban entonando el ritmo de las canciones que se escuchan en esta festividad. Luego, después de un rato de espera empezó a pasar la escuela militar con su banda de guerra y los cadetes desfilando, ahí vi a mi sobrino que tenía una cara de impresión increíble, el nunca había visto semejante espectáculo de ver pasar un montón de gente encajonada desfilando y cantando himnos del ejercito, de verdad que ver su cara sobrepaso todas mis expectativas de lo que esperaba de el, no paraba de mirar emocionado. Ahí cuando termino de pasar la escuela militar corrimos rápidamente hacia la calle donde seguirían el desfile para que mi sobrino pudiera seguir pegado a los cadetes, cuando de repente vi un cuadro que me pareció hermoso y que no pude dejar pasar, me metí la mano al bolsillo, saque mi cámara y tome esta hermosa foto la cual refleja todo lo que vivió mi sobrino en la estancia del desfile, el siendo uno mas de los soldados que estaban ese día en la banda.


